viernes, 3 de febrero de 2017

Cuando el sexo es una partida de ajedrez xxx



Hola amig@s, hace ya mucho que el ajedrez llegó a nuestras lindes occidentales desde Persia, y que se convirtió en el juego de estrategia por excelencia, sobre todo practicado por nobles y pensadores, que lo tenían como una gran ejercitador de mentes. Hasta ha llegado a convertirse en un deporte, cuando se practica en plan competición.
Pero no hay que olvidar que este juego, que se juega en un tablero de 8x8 casillas, y que enfrenta a dos competidores de diferente color de manera directa, se puede tomar como algo simbólico, que representa perfectamente una analogía con algún terreno de nuestra vida diaria. Y para mí, no hay mayor juego de estrategia que las relaciones de pareja.
Aunque no me considero un romántico empedernido ni mucho menos, soy consciente de que en cuestiones de amor hay mucho de sentimiento, sí, pero igual dosis de tira y afloja en cuestión de raciocinio. Eso de que el amor te nubla la mente no es totalmente así, ya de de esa manera cuando surge de manera espontánea, eso que llamamos "flechazo", no habría jamás conflicto alguno, pues el uno siempre querría hacer lo mismo que el otro, pensando sólo en la felicidad ajena.
Y por supuesto, no es así como funcionan las parejas; tienen conflictos, discusiones, y al final terminan separándose, y las razones no suelen ser del corazón precisamente. En estas separaciones inciden las preferencias personales, el amor en todo caso a uno mismo, y la falta de ese apasionamiento inicial que se da al principio pero que después va desapareciendo poco a poco cuando se van conociendo más profundamente.
Y si en cuestiones de amor, que se supone se hacen con el corazón, las cosas no son fáciles, opino que cuando se trata de sexo, el asunto se complica mucho más. Ahí sí que hay que hacer un buen trabajo de estrategia.
Sí amigos, cuando las relaciones son simplemente xxx, sin que exista enamoramiento alguno y sí una fuerte atracción, es cuando realmente hay que demostrar que eres un buen jugador de ajedrez. Entonces, los fundamentos de este juego sí que son realmente útiles, y la victoria depende de que se sepa usarlos con menor o mayor eficacia.
Si consideramos el acabar en la cama con alguien como el rey de la partida, esto es, dar jaque mate, fijaos si la analogía no es perfecta. Tendremos que mover bien todas nuestras fichas: peones, alfiles, caballos... para que la situación se vuelva en nuestro beneficio, y atacar el objetivo con todas nuestras fuerzas para hacerlo caer. Y todo esto teniendo en cuenta que, al contrario que en el juego, donde todo se da racionalmente y con cierta lógica, en las relaciones personales el azar siempre es un elemento a tener en cuenta (piénsese en todo lo que puede pasar por la mente y el alma de una persona), entonces el asunto se vuelve mucho más apasionante.
En fin, si os ha gustado el artículo de este apasionado jugador de ajedrez, volved a visitarme pronto. Juntos intentaremos desentrañar los misterios de este juego, tanto en el tablero físico, como en el simulado de la vida humana. Hasta pronto.

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